Roberto Hidalgo Flor
En artículos anteriores de esta serie sobre la educación superior, enfocada desde la complejidad y el pensamiento sistémico, se ha expuesto que los elementos (actores) de un sistema pueden tener diferentes objetivos, intereses y prioridades. En función de ello, posiblemente buscarán que prime lo que a cada uno conviene, pero también, cada uno tendrá su propia perspectiva, correcta o incorrecta, de lo que los otros quieren. Pueden surgir entonces contradicciones como las que a continuación se enumeran, en las que no se pretende establecer qué es lo cierto o lo equivocado. Lo que se presenta, adicionalmente, puede ser diferente cuando se considera el pregrado o el posgrado, o si las instituciones son públicas o privadas.
El estudiante, ¿cómo es visto por la institución educativa? en contraposición a ¿cómo quiere el estudiante ser visto? En algunos casos será como un cliente, en otros como el receptor (beneficiario) de un servicio, quizá solamente como quien debe cumplir con exigencias académicas predeterminadas, o también una mezcla de las tres opciones anotadas.
Si el enfoque es de cliente, lo que corresponde es satisfacer sus necesidades y requerimientos, pero ¿cuáles son?, ¿un título y/o aprender?, ¿quiere el título porque lo necesita?, ¿qué es lo que le motiva? (reconocimiento social, oportunidad de mejora de ingresos, ascenso en el organigrama institucional, satisfacción personal, adquirir conocimiento, exigencia familiar). ¿Realmente le interesa aprender y está dispuesto al esfuerzo correspondiente?, o, como cliente, espera que se le trate en función de sus intereses, con la posibilidad de evaluar el servicio que recibe y de exigir que atiendan sus prioridades, por aquello de “el cliente es el que tiene la razón”.
Lo anterior ¿qué implicaciones tiene para la institución de educación superior?, ¿cuáles son sus prioridades?, ¿será que el estudiante se mantenga en la institución por los ingresos que genera?, ¿que esté satisfecho con el aprendizaje y con la exigencia?, ¿que esté contento?, ¿que recomiende otros clientes?, ¿que sea una imagen de lo que la institución educativa ofrece a la sociedad?
Sobre lo expuesto, y sobre otras posibles contradicciones relacionadas a otros actores, será importante e interesante explorar lo que sucede en las instituciones y en el sistema. Lo relevante y la prioridad, para todos los actores involucrados, es cuidar que el sistema de educación superior ofrezca servicios de calidad y relevantes para el desarrollo de la sociedad ecuatoriana.