Educación Superior ¿Orden o Desorden?

Roberto Hidalgo Flor

Al reflexionar sobre la complejidad de los sistemas, Edgar Morin establece varios principios para comprenderla, uno de ellos es el principio dialógico, que implica la coexistencia de dos lógicas en el funcionamiento de un sistema complejo. Las dos lógicas pueden ser, a la vez, complementarias y antagonistas. Es el caso de orden y desorden que contribuyen, ambos, a la organización de un sistema. En la perspectiva tradicional o clásica, solo el orden aporta, pero desde la perspectiva compleja, el desorden también contribuye a organizar (aunque hay límites, ya que un desorden excesivo o que se mantiene largo tiempo, podría conducir al colapso del sistema).

En el caso de una empresa, por ejemplo, un cambio repentino en la demanda de los consumidores generará desorden en los pedidos previstos y afectará a la programación de producción. Este desorden inicial, sin embargo, determinará cambios en los procesos para llegar al nuevo esquema de organización, con el fin de atender adecuadamente al mercado.

En las instituciones de educación superior, al reconocerlas como sistemas complejos, se presentará también la dialogicidad (las dos lógicas: orden y desorden) en diversas situaciones. Puede ser el caso de reinvindicaciones estudiantiles, por ejemplo, que generen desorden en un momento dado, pero, convenientemente tratadas, van también a contribuir a una adecuada (re)organización del sistema en su conjunto.

En esta línea de ideas, ahora que en el país se discuten reformas a la educación superior, se promueve un orden (o un desorden) que conducirá a una (re)organización. Lo conveniente será dar la importancia debida a los planteamientos de todos los actores del sistema. Escuchar las inquietudes, no solo oírlas, analizarlas con intención de comprenderlas, privilegiar el beneficio a la sociedad, será el camino para una mejor organización y funcionamiento del sistema. Lo contrario puede conducir, en poco tiempo, a un colapso.

Related Posts